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La Plaza de San Pedro está considerada como una obra de arte en su conjunto. Gian Lorenzo Bernini la proyectó entre 1656 y 1657. Su idea era acoger a los cristianos que llegaban de todo el mundo.
A ella se accede por la Via della Conciliazione que comienza en el castillo de Sant'Angelo.
La plaza está delimitada por dos hileras de cuatro columnas dóricas que representan dos brazos que abrazan al mundo. En la balaustrada, ciento cuarenta estatuas de santos realizadas en su mayoría por los discípulos de Bernini, siguiendo las pautas del maestro.
En el centro de la plaza se levanta un obelisco (de 25 metros de alto y 327 toneladas) procedente de Egipto y traído a Roma en la época de Calígula. Cerca de él, dos fuentes señalan los centros geométricos de los arcos de la elipse. Si nos situamos en ellas, podremos ver las columnas perfectamente alineadas.
Si la visitas un domingo en en días señalados, podrás ver al papa recitando una homilía desde la segunda ventana del edificio del lado derecho y cantando el Ángelus al mediodía.
Y si vas en Navidad, podrás contemplar su decoración con el inmenso belén y el pino convenientemente engalanado e iluminado para esos días.
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